Es conocido por todos que beber vino tinto, a través siempre de un consumo moderado,  puede ayudar a mantener la salud. Gracias a su alto contenido en polifenoles, el vino elimina los radicales libres y protege el corazón. Pero además, el vino, junto con la cerveza, es un potente desinfectante que tiene particularidades que lo hacen aún más interesante.

El cóctel de compuestos que se

encuentra  en el vino combate los gérmenes y lo convierte en un potente antibacteriano.

Las uvas producen compuestos orgánicos que pueden estar involucrados en la defensa de las plantas contra los fitopatógenos invasores. Estos metabolitos incluyen numerosos compuestos fenólicos que también son activos contra patógenos humanos.

Como nos dice un artículo encontrado en la revista Ciencia y Salud, un estudio del equipo del Dr. Martin E. Weisse de la West Virginia University demostró que tanto el vino tinto como el vino blanco pueden destruir las bacterias presentes en los alimentos, causantes de desórdenes digestivos.

 

LAS PROPIEDADES ANTIBACTERIANAS, ANTIVIRALES Y ANTIFÚNGICAS DE LOS VINOS

Los vinos, y los subproductos que se derivan de su elaboración, contienen propiedades antibacterianas, antivirales y antifúngicas en relación con su contenido de flavonoides. Esto, para los que nos gusta disfrutar de un buen vino, es una fantástica noticia.

En un interesante artículo de la Sociedad Española de Quimioterapia, nos hacen una retrospectiva histórica de la importancia del vino como desinfectante de la que destacamos una curiosidad: “A finales del siglo XIX un químico francés adquirió tal prestigio que fue requerido por sus compatriotas bodegueros. Estos industriales no podían incrementar su producción porque a partir de algunas etapas se le “picaba”, es decir se les estropeaba. El salvador de su economía era el citado químico que no era otro que Louis Pasteur. Éste diagnosticó que la “enfermedad” que padecían estas bebidas se debía a microorganismos contaminantes con metabolismo incontrolado. Pasteur se preguntó: al igual que al vino ¿no le pasará lo mismo a la sangre de los enfermos?  La confirmación de esta cuestión supuso el nacimiento de la microbiología clínica…”

Acompañando la comida, el vino es un producto que también actúa como antibiótico natural, permitiendo disfrutar los alimentos gracias a la serie de compuestos biológicamente activos con efectos beneficiosos sobre la salud.